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Sábado, 31 Agosto 2013 09:38

Felipe Rodríguez, la 'Pantera' de Vilaxoan

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El 1 de abril de 1978 logró por primera vez el cinturón nacional de los pesados, al vencer a Fermín Hernández. Tenía 46 años y dejó de boxear por falta de alicientes. Había defendido con éxito en once ocasiones el título y se retiró sin que nadie se lo arrebatara. Ni siquiera Evangelista, que cruzó guantes con Cassius Clay. Se enfrentó a él en dos ocasiones, en Palma y Pontevedra, con el mismo resultado: combate nulo.

EL RUGIR DE LA 'PANTERA' 

Fuente: http://davidacevedolopez.blogspot.com.es

pantera rodriguezCuando era un niño comenzó a hacer guantes en un improvisado ring cerca de la playa de Canelas de su Vilaxoán natal, donde un exboxeador del pueblo, Vicente Martiñán, lo encaminó hacia el deporte de las doce cuerdas y a Felipe Rodríguez Piñeiro, el hijo de un humilde marinero, se le abrió el porvenir.

Emigró a Zaragoza y después a Madrid, en donde en 1972, con 19 años, disputó su primer combate. Gracias a su talento pronto pasó a formar parte del equipo español aficionado, con el que ganó en 1974 la medalla de plata del V Torneo Internacional de Holanda, un año después subió a lo más alto del podio en los Juegos Mediterráneos que se disputaron en Argel. Como amateur fue campeón nacional de los pesos pesados en 1974 y 1976.

Sus excelentes resultados en el campo aficionado le sirvieron para dar el salto al profesionalismo. Lo hizo en 1977, en concreto el 13 de mayo, cuando derrotó a Francisco López Barrilado. Era un debut perfecto. Su carrera cogió un impulso considerable y comenzó a ser un referente. La oportunidad de hacer guantes por el cinturón nacional de los pesados le llegó un año después.

El nombre de ‘Pantera’ Rodríguez estará siempre unido al de Pontevedra porque fue donde más veces peleó y donde era un verdadero fenómeno de masas. En aquella época las veladas de boxeo eran auténticos acontecimientos. El Pabellón Municipal se quedaba pequeño, especialmente cuando peleaba el púgil de Vilaxoán. Fue donde más combates disputó, poniendo en juego cuatro veces el Campeonato de España, frente a Alfredo Evangelista, Avenamar Peralta y Fermín Hernández. También se subió al ring en la plaza de toros, que fue escenario de alguno de sus momentos estelares.

El 1 de abril de 1978 logró por primera vez el cinturón nacional de los pesados, al vencer a Fermín Hernández. Nadie consiguió arrebatarle ese título a pesar de las numerosas defensas que hizo. Inolvidables fueron las dos que protagonizó con uno de los grandes de este deporte en España, Alfredo Evangelista, el ‘Lince de Montevideo’, que nunca le pudo tumbar.

Mito y promesa se enfrentaron por primera vez el 14 de julio en Pontevedra. Es uno de los grandes días en la historia del boxeo en la ciudad del Lérez. Evangelista era una leyenda. Dos años antes aguantó los golpes de Muhammad Alí en 1977 y se mantuvo en pie el combate entero; perdió a los puntos. Pocos eran los que apostaban por el de Vilaxoán frente a un rival que necesitaba la victoria para relanzar una carrera que no pasaba por un buen momento tras perder en Bilbao el título europeo ante el italiano Lorenzo Zanon, que meses más tarde se cruzaría en el camino de ‘Pantera’. El enfrentamiento fue declarado nulo después de diez asaltos.

La pelea con Evangelista le valió para poder optar al título europeo. Fue el 10 de octubre de ese año en Turín. Décadas después reconoció que había sido su gran oportunidad, pero le pudo la responsabilidad; le cargó las piernas y cruzó las doce cuerdas atenazado. «Me sentía incapaz de moverlas. Lo hubiera derrotado fácilmente de no ser así», dijo.

Aquella derrota le supuso una gran decepción porque el púgil lombardo no era superior. Algo más de un año después volvió a enfrentarse con Alfredo Evangelista con el título nacional de los pesados en juego. Fue el 2 de enero de 1981 en Palma y el resultado fue el mismo que en la pelea de Pontevedra.

Se repetía la historia porque justo después de un combate con el uruguayo nacionalizado español volvió a optar al cetro continental y lo hacía en Pontevedra, por lo que representaba una extraordinaria oportunidad. En esta ocasión el adversario fue el francés Lucien Rodríguez. El Municipal registró un lleno inolvidable con más de cinco mil personas que aquel 14 de marzo quisieron estar al lado de su ídolo, pero pocos podían imaginarse que acabaría viviendo una de sus noches más negras al morderle la oreja a su rival. Fue un gran escándalo. Meses después se celebró la revancha, también en la ciudad del Lérez, pero en la plaza de toros, donde ‘Pantera’ volvió a perder.

Tenía condiciones para ser campeón de Europa, pero no siempre estuvo bien asesorado en un deporte por el que pululan muchos oportunistas en busca de dinero rápido y fácil. En los años 1983 y 84 Enrique Soria se encarga de su preparación, peleando en Alemania, Dinamarca, Italia y Sudáfrica.

Disputó 38 combates, ganando 25, hizo cinco nulos y perdió en ocho ocasiones. Peleó contra púgiles como Tom Halpern, Albert Sybem, Tony Moore, Terry O´Connor, Alí Lakusta y Alfredo Evangelista. Se retiró del boxeo activo el 8 de agosto de 1987, peleando contra el francés Jean Chanel.

Tras bajarse definitivamente del cuadrilátero trabajó en una compañía de seguridad y en el programa ‘Luar’ de la TVG junto a José Ramón Gayoso, posteriormente regresó a Vilaxoán para trabajar de vigilante jurado en la Cofradía de Pescadores ‘Virxe do Rosario’.

Un tumor cerebral acabó con su vida en el primer día del mes de junio del año 2000. El 8 de abril de ese año el pabellón de Fontecarmoa (Vilagarcía) resultó insuficiente para dar cabida a quienes acudieron a su homenaje, en el que se respiraba una sensación de despedida en el ambiente.


 

LA PELEA CON LUCIÉN RODRÍGUEZ

Fuente:http://www.manueljabois.com

lucien rodriguezLucien Rodríguez, 1,85 metros de estatura, nacido en Casablanca seis años después de la Guerra Mundial, llega a Lavacolla para pelear por el título de campeón de Europa de los pesos pesados. Al francés lo asaltan los periodistas y se agita levemente, como una mariposa: «Venceré antes del quinto asalto».

En el bar Stop de Vilaxoán habla Jorge, su propietario: «Una victoria supondría para Felipe el definitivo paso hacia el cetro europeo, aunque la empresa no será fácil, pues Lucien Rodríguez es lo mejor del pugilismo europeo». El bar Stop es un templo del boxeo dedicado a Felipe Rodríguez Piñeiro, el hijo de un marinero de Vilaxoán, el niño al que cogió Vicente Martiñán para subirlo al cuadrilátero y que pasó por Zaragoza y Madrid antes de debutar allí como aficionado a los 19 años. Es Pantera Rodríguez, el púgil que derrocha calidad en el mejor momento de su carrera («tremendamente rápido y potente», según su rival) y frente a la pelea más importante de su vida: la del asalto a la diadema europea. Toda la semana el Stop ha estado recibiendo aficionados al boxeo que preguntan por Pantera. «Aquí se respira boxeo hasta en el más recóndito de los lugares», dice el enviado especial Suárez en Diario de Pontevedra. En ese bar aparece a última hora de la tarde de la víspera del combate el mismísimo Lucien Rodríguez, y al día siguiente llegarían Alfredo Evangelista y la casi totalidad de los púgiles que participan en la velada. En el pueblo de Pantera se aloja su rival.

Evangelista es uno de los espectadores de excepción que se confundirá con los 5.000 espectadores que abarrotarán el Pabellón Municipal de los Deportes de Pontevedra. La ciudad acogía el 14 de marzo de 1981 el combate más importante de su historia; el boxeo despertaba pasiones en Galicia arrastradas por el fenómeno Pantera. El propio Evangelista no pudo tumbar nunca al púgil de Vilaxoán en sus dos peleas por cetro español. Evangelista, el Lince de Montevideo, que soportó las embestidas de Muhammad Alí en 1977 y se mantuvo en pie el combate entero; perdió a los puntos. «Te voy a destruir», le dijo el mito al chavalito de 21 años que se había subido al ring para pelear contra él: «Como contrincante era un cabrón, te desanimaba, pero hacía todo eso porque ése era su espectáculo. Fuera del ring es un hombre sensacional, una persona muy buena, una persona muy humana». Tras una carrera triunfal, Evangelista acabó encarcelado en Carabanchel cinco años por tráfico de drogas. Hoy presta imagen en la lucha contra el cáncer.

Pantera Rodríguez estaba en Pontevedra, la ciudad en la que ató el título de campeón español de pesos pesados ante el tinerferño Fermín Hernández. Su ciudad talismán. Aquí tiene que reparar el desastre de Turín en 1979, cuando vayó estrepitosamente ante el italiano Zanón en su intento de amarrar el centro continental. La responsabilidad le cargó las piernas y Pantera cruzó las doce cuerdas atenazado. «Me sentía incapaz de moverlas. Lo hubiera derrotado fácilmente de no ser así», dijo.

Los últimos días se entrenó en el Palacio de los Deportes de A Coruña, en donde trabajó duro en el gimnasio. También salió a correr por A Zapateira acompañado de Ramón Tasende y Paco Beltrán. Y todo ello con un sparring de altura de los pesos pesados: Víctor Varón. Cuando José Herrero aterrizó en Lavacolla con el campeón francés dijo de él: «Es el mejor boxeador europeo, pero he visto a Pantera hacer guantes con Varón y me sorprendió. Esta pelea será un hito para Pontevedra».

Lo fue. A Pantera entonces le caían ofertas por decenas. Una para enfrentarse en Sudáfrica a Abot. Pero de ganar la corona europea le esperaba un combate en Estados Unidos en la velada que capitalizaría el campeón del mundo de los pesos pesados, Larry Holmes, y Tes Monte. Por esa pelea Pantera podría recibir 15.000 dólares. Por la de Pontevedra se embolsa 650.000 pesetas; a Lucien le dan un millón, que es el mismo monto que le cuesta a los empresarios organizar la velada, que incluye combates entre púgiles de las selecciones vasca y gallega.

felipe pantera rodriguezNo cabe un alfiler en el pabellón y la atmósfera es eléctrica. Miles de personas jalean: «¡Pantera, Pantera!». La ovación es estruendosa. El de Vilaxoán ha pesado 92 kilos. Su rival, 600 gramos más. El primer golpe es del gallego: un crochet de izquierdas que alcanza el rostro de Lucien, que lo devuelve de inmediato. El primer asalto acaba entre grandes tensiones. Tras la reanudación, Pantera conecta un jab que deja al francés sonado, y el boxeador español se lanza a por Lucien tratando de buscar el golpe definitivo que lo lleve a la gloria: le clava una serie de uno-dos en la cara, pero al campeón francés lo salva la campana.

En el tercero se desequilibra la pelea. A Pantera Rodríguez lo lleva su público en volandas y arremete contra su adversario lanzándole dos manos de crochet, aunque demasiado abiertos para llegar con potencia a su rostro, cuenta el cronista Suárez. El que sí llega a la cara de Pantera es un brutal uppercut de Lucien que se estrella en la nariz de vilaxoanés, que comienza a manar sangre. Un crochet casi seguido obliga al púgil gallego a doblar la rodilla. La campana le salva.

En el cuarto asalto Pantera embiste con la cabeza a Lucien, acorralado contra las cuerdas, y se gana una amonestación. «El de Vilaxoán, sin capacidad y con falta de inteligencia, entra reiteradamente en la distancia corta, lo que provoca la superioridad del rival, quien nuevamente llega al rostro de Pantera», escribe Suárez. Para entonces el KO sobrevuela las gradas del pabellón, que no se rinde. Sin embargo, antes de que se cumpla el primer minuto del quinto asalto, el francés llama al ábritro entre grandes aspavientos: dice que Pantera le ha mordido, y enseña una marca en su hombro.

El juez árbitro descalifica a Pantera y estalla la guerra. Vuelan sillas y botes sobre la pista. Los boxeadores y el árbitro salen escoltados por la Policía. Se suceden intentos de agresión. «Escándalo en el Pabellón de los Deportes», titula el Diario al día siguiente.

«Mire usted, todo el mundo lo ha visto. Pantera iba perdiendo la pelea y en lugar de llegar al rostro del rival le ha mordido», grita el juez-árbitro en su vestuario. «Mentira. No es posible que le haya mordido con el protector. Yo también tengo una marca en el hombro y no ha sido un mordisco», dice alterado Pantera. Repitieron pelea para resarcir al público cuatro meses después en otro escenario lleno: la plaza de toros de Pontevedra. Fue un combate malo, «una exhibición mediocre de antiboxeo», según El Mundo Deportivo. Y otros cuatro meses después Lucien acabaría venciendo a Pantera a los puntos en París y conquistando el campeonato europeo.

Pantera perdió el tren, pero siguió mandando en España hasta su retirada. 


 RECORDS de Felipe 'Pantera' Rodríguez 

Información adicional

  • Deportes: Boxeo
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