Lunes, 27 Octubre 2014 16:53

Los boxeadores están locos.

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El deporte es de listos, la competición nos pone al límite haciéndonos tomar decisiones bajo presión constantemente. Nos pasamos horas, días, meses y años entrenando y perfeccionando cómo tomar la mejor decisión en cada situación y a la mayor velocidad posible. Desde el deporte más complejo, hasta los deportes de resistencia, una decisión equivocada o tomada en el momento incorrecto, puede echar por tierra todo el trabajo y entrenamiento dedicado a esa competición.

En boxeo el error se paga más caro.

“Me importa un rábano las cualidades que tengas como luchador; si no sabes pensar, sólo eres un tonto más.” (Cus D’Amato)

boxeadoresEl boxeador no sólo ha de tener las cualidades físicas y técnicas desarrolladas lo mejor posible para poder ganar en la competición. Eso solo es la punta del iceberg, es lo que se ve. Lo que no se ve son las decisiones que toma, las emociones que tiene que ‘escuchar’ para poder controlarlas, ocultarlas o aprovecharlas según la situación lo requiera. Esto, es la gran parte del entrenamiento de un boxeador, decidir y ejecutar la mejor opción para cada situación del combate lo más rápido posible. Sin dejar que nada del exterior le influya en sus emociones: el público, árbitro, la importancia de la competición, etc. El más mínimo detalle puede interferir en las emociones, perdiendo el control sobre ellas y tomando decisiones incorrectas, siendo inconsciente de ello muchas veces.

La solidez mental, concentración y proceso de toma de decisión debe entrenarse sin pasar por alto ninguno de estos detalles, para que cuando llegue el momento, sepa cómo controlar todas esas variables externas.


“Tienes que prepararte como un atleta, tienes que estar concentrado como un jugador de ajedrez y tienes que llegar a ser durísimo psicológicamente”  (Ibrahim López, boxeador profesional)

Las emociones y la toma de decisiones son inherentes al ser humano, lo hacemos constantemente en nuestro día a día. Y como los boxeadores también son humanos, pueden perder el control sobre sus emociones y tomar decisiones incorrectas, que no sólo le harán perder un combate, sino también su respeto o prestigio en el mundo del deporte, su carrera deportiva, o su incluso su libertad si va más allá de lo deportivo.

Pero en lugar de atribuir esos comportamientos al ser humano, se le asocia al boxeador, ‘porque están todos locos o acaban tontos’. Lo que oiremos de Tyson no es que fue un niño que salió de la vida callejera para que de la mano de Cus D’Amato se reeducara como persona y se convirtiera en el campeón más joven de los pesos pesados con una técnica y velocidad envidiable. No, lo que nos contarán es cuando la frustación y el desequilibrio emocional se apoderan de él, los múltiples escándalos que arrastraba desde la muerte de Cus D’Amato, el que lo sacó de esa vida callejera, el que lo era todo para Tyson, todas esas emociones salieron a flote ante Holyfield mordiéndole la oreja por la frustración e impotencia al ver que ya no era el Tyson de antes, y que lo único que le quedaba, el boxeo, también estaba llegando a su fin.

Nos contarán el final trágico de Urtain, nos hablarán de Poli Díaz de todo menos de boxeo y del que fue campeón de Europa, nos hablarán del Parkinson de Alí, los escándalos de Maywheather…

Si yo ahora nombro a Zidane, Maradona, Mourinho, Cantoná, Roy Keane, Pistorius…etc. La gran mayoría no los recordará por sus errores y sí por sus cualidades como deportistas.
De la misma manera que los futbolistas no se entrenan para dar patadas por ahí, ni los pilotos de fórmula 1 para atropellar a la gente, ni los jugadores del béisbol para repartir palos, los boxeadores tampoco. (De hecho suelen tener más paciencia ante situaciones límite que cualquier otro ser humano, ya que ellos tienen entrenadas las capacidades de escuchar y controlar las emociones bajo estrés.)
Seamos cautos antes de hablar y de generalizar ante las cosas que nos quieren contar los medios de comunicación porque ‘es lo que vende’. La gente que dice que le gusta el boxeo por los KO’s y la sangre, es la misma que le gusta las carreras de motos o Fórmula 1 por los accidentes y el fútbol por la polémica, esa gente no es aficionada al boxeo, ni a ningún deporte.

Hay de todo, como en todas partes. La parte esa de chulería en el boxeo, eso de 'voy a acabar contigo' es un poco un teatro que se hace en Estados Unidos para vender los combates en el 'pay per view'. Le diría que casi todo lo negativo que acompaña al boxeo viene de gente que no ha boxeado o de idiotas que han subido dos veces a un ring en un gimnasio y ya se creen boxeadores" (Ibrahim López, boxeador profesional)

Esas personas seguramente nos contarán que la semana pasada en los campeonatos de Europa Junior, un juvenil después de que el árbitro le diese por perdido de manera injusta el combate, perdiese los papeles y golpease al árbitro. Pero los medios de comunicación no nos contarán nada más del resto de combates del Europeo Junior, sólo nos recordarán una vez más lo locos que están los boxeadores. Pero no nos recordarán que:

$1·         Alí dejó de ser campeón del mundo por negarse ir a la guerra de Vietnam porque ningún vietnamita le había hecho nada. Que cuando su mayor rival Joe Frazier murió, se ofreció a hacerse cargo de los gastos del funeral (que finalmente lo asumió Maywheather). Su lucha por los derechos humanos de la comunidad negra en aquella época, sus combates contra Foreman y Frazier en países pobres...


$1·         Que Rubin Carter estuvo 20 años encarcelado por ser acusado de un triple asesinato, donde la única prueba era su color de piel, encarcelado durante 20 años cuando estaba en el mejor momento de su carrera deportiva y aspiraba a ser campeón mundial.


“Sigue luchando, no importa cuál sea el obstáculo, porque la vida es una carrera de obstáculos que tienes que correr”  (Rubin ‘Huracán’ Carter)

$1·         Cuando Joe Louis se retiró entró en una dinámica negativa, su rival Max Shcmelling le hizo muchos favores monetarios, incluso le pagó el tratamiento de la enfermedad y el funeral. Cuando Max Schmelling se retiró, creció como directivo de Coca-Cola. Joe Louis y Max Schmelling pelearon dos veces, poco antes de la 2ª Guerra Mundial, el primero representaba a USA y el segundo a la Alemania Nazi (a pesar de que su ideología no era nazi)

$1·      Que si alguna vez se intenta engañar, será para ocultar un daño sufrido y para no mostrar debilidad ante el rival o ante el árbitro para que no pare el combate, en ningún momento lo harán para que sancionen al contrario. Y que si pierde, el público y el otro boxeador reconocerá el mérito del rival levantándole la mano o con un gran abrazo por exigirse dar el máximo de cada uno y dejarse todo lo que tenían dentro. Recordemos que solo es una competición, donde muchas veces ni los púgiles se conocen, y que por muy intenso que sea el combate, no puede haber violencia cuando se siguen las normas de un deporte y no hay sentimientos más allá que el de intentar ser mejor que tu rival.

Si todo esto es estar loco, lo estamos.

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Darío Gerpe

FORMACIÓN
- Estudiante de Ciencias del Deporte y de la Actividad Físca (Universidad de A Coruña -UDC)
- Técnico Superior en Animación y Actividades Físico-Deportivas (TSAAFD)
- Entrenador de fútbol y balonmano nivel 1,Socorrista Bandera Azul, Monitor de Tiempo Libre...etc.

EXPERIENCIA DEPORTIVA
- Boxeador aficionado y ayudante en la Escuela de Boxeo AztecaBox (A Coruña)
- Triatleta aficionado de larga distancia
- Ex-futbolista y practicante de todo tipo de deportes.

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